sábado, 17 de noviembre de 2018

Reseña y resumen de "El muro invisible"

Vivimos tiempos difíciles para los jóvenes en España. Si bien tenemos una mayor libertad que nuestros padres, por primera vez creemos de forma mayoritaria que vamos a vivir peor que ellos. Las causas son patentes, muy serias y variadas. Toda ellas forman un muro invisible que nos impide independizarnos, estabilizarnos laboralmente o formar una familia. Los integrantes de Politikon, un grupo de académicos y profesionales que promueven debates y políticas basándose en el conocimiento de las ciencias sociales, han reunido todas estas causas en un libro que os recomiendo encarecidamente (enlace a Amazon) y, como otras veces, os resumo en un hilo de Twitter.




















sábado, 10 de noviembre de 2018

Alegato a favor de la mochila austriaca

¿Qué es la mochila austriaca?

Consiste en crear un fondo -o mochila- asociado a cada trabajador en la seguridad social, en el que la empresa o empleador va depositando mes a mes un porcentaje de su sueldo. El trabajador podrá cobrar ese fondo cuando deje de trabajar en esa empresa, ya sea porque le han despedido, ya sea porque él ha pedido la baja voluntaria.

¿Beneficia a los trabajadores?

Mucho. Por dos motivos:
  1. La mochila austriaca da seguridad a todos los trabajadores que ahora no la tienen.

    La legislación actual protege los puestos de trabajo fijos, pero no a los trabajadores. Hoy en día sólo tienen derecho a protección los trabajadores que son despedidos, pues son los únicos que pueden acceder a la prestación por desempleo y exigir una indemnización por despido.

    Con la mochila austriaca, sin embargo, todos los trabajadores estarían protegidos, pues todos podrían cobrar el fondo personal que han ido acumulando -su mochila- cuando quisieran. No tendrían que esperarse a ser despedidos. No ‘perderían’ su indemnización acumulada si son ellos los que deciden abandonar la empresa. Tampoco deberían esperar a una sentencia o al FOGASA en caso de que quebrase. Estarían protegidos en todo momento pues en todo momento podrían pedir su ‘indemnización’ acumulada.

  2. La mochila austriaca mejora las condiciones de trabajo de todos los trabajadores.

    Muchas empresas con pocos escrúpulos se aprovechan de la situación actual y no tratan a sus trabajadores como deben, sabedoras de que aquellos que necesitan el sueldo de cada mes para vivir no pueden permitirse dejar la empresa y quedarse sin derecho a ningún ingreso, ni indemnización, ni paro.

    Esto cambiaría con la mochila. Las empresas ya no contarían con la ventaja de que los trabajadores les necesiten desesperadamente. Una vez implantada o mejoran sus condiciones y el trato que dispensan a sus empleados, o se arriesgan a que les abandonen con la seguridad de su fondo acumulado.

¿Beneficia a las empresas?

También mucho y también por dos motivos:
  1. La mochila austriaca les da la flexibilidad que ahora no tienen.

    La legislación actual protege los puestos de trabajo fijos, independientemente de las necesidades organizativas de la empresa en cada momento.

    Con la mochila austriaca, sin embargo, las empresas sí podrían hacer cambios de plantilla ante graves imprevistos o bajadas bruscas de ingresos, pues no tendrían que asumir grandes indemnizaciones, que ya han ido entregando a la mochila mes a mes. Esto es clave, porque las tensiones de liquidez son el motivo de cierre de innumerables empresas que con mayor flexibilidad sobrevivirían.

  2. La mochila austriaca mejora la productividad de las empresas.

    Muchos trabajadores con pocos escrúpulos se aprovechan de la situación actual, sabedores de que la empresa no puede permitirse pagar la gran indemnización que conllevaría despedirles, y optan por aprovecharse de ella, haciendo lo menos posible e intoxicando el ambiente.

    Esto cambiaría con la mochila. Los trabajadores ‘caradura’ ya no contarían con la ventaja de que sus empresas no puedan asumir su despido. Una vez implantada o mejoran su rendimiento y su disposición, o se arriesgan a quedarse sin empleo.

¿Beneficia a los desempleados y trabajadores precarios?

Especialmente.
  1. Porque podrán optar a más puestos de trabajo.

    Los de los trabajadores que ahora se quieren ir de sus empresas, pero que no lo hacen para no ‘perder’ su indemnización. Y todos aquellos que ofertarían las empresas que les gustaría echar a alguien tóxico, pero que no lo hacen por no poder pagar la indemnización.

  2. Porque por fin tendrán la posibilidad de demostrar su valía y encontrar estabilidad.

    Este sector ahora tiene todo un muro invisible que les impide salir de un bucle de paro, temporalidad y precariedad. Esto es así porque las empresas se cubren de la rigidez de la protección a los puestos fijos abusando de los contratos temporales. Ahora poco importa lo buen trabajador que seas, porque cuando acaba tu contrato temporal vuelves al paro.

    Sin embargo, con la mochila austriaca se acaban los contratos temporales. Todos los puestos pasan a ser fijos pues todos pasan a tener la misma indemnización, la acumulada en la mochila. La clave para mantener un empleo pasa a ser el buen desempeño de este, y no el tipo de contrato.

¿Beneficia al país?

Las tres primeras respuestas nos dan una idea de ésta. Con la mochila austriaca tendríamos mejores trabajadores, mejores empresas y mejores oportunidades. Mejores trabajadores porque si no cumplen les pueden echar y contratar a otro/a. Mejores empresas porque si no tratas bien a tus trabajadores se pueden ir y usar su indemnización acumulada para buscar un nuevo trabajo. Mejores oportunidades porque se acaba por fin con la famosa dualidad que hace de nuestro mercado laboral lo más ineficiente de nuestra economía. Este combo aumentaría nuestra productividad, lo que a su vez fomenta el crecimiento y el empleo. E incide directamente en la igualdad de oportunidades, derribando la barrera de entrada al mercado laboral y ayudando a un mayor progreso y bienestar.

lunes, 1 de octubre de 2018

El modelo de gestión de residuos de la izquierda

Artículo publicado originalmente en la

  Plataforma SDDR.info


A nadie que haya llegado a este blog le hace falta que le recordemos que la ingente generación de residuos y su ineficiente gestión son un gravísimo problema. Sin embargo, quizás sí eche en falta un análisis de las soluciones que desde la política se están dando a este problema. Sobre todo, para constatar la falta de ellas.

Dejando a un lado a las opciones conservadoras -por lo general defensoras del Statu Quo y con mucha frecuencia hasta negacionistas del cambio climático-, nos llama la atención la falta de ambición y de proyecto de la izquierda. Vemos en los medios que las opciones en principio progresistas limitan sus propuestas de cambio a ‘prohibir el uso de cápsulas de café, bastoncillos y pajitas de plástico’ e ‘imponer el SDDR’. La primera, aunque necesaria, la vemos tremendamente escasa. La segunda ya hemos escrito mucho sobre ella: ni es de izquierdas, ni es buena para el medio ambiente, ni para el pequeño comercio, ni para las clases de menos recursos, ni para el reciclaje. Sólo es buena para Tomra, la empresa que vende las máquinas, que por ello trata de capturar a políticos, ya sea mediante la presión de organizaciones (fuertemente financiadas) o incluso llevándolos de viaje, para tratar de ahondar en la privatización del reciclaje y de esta forma forrarse.


¿A prohibir 3 productos o imponer un nuevo sistema sólo para los envases de algunas bebidas es a lo máximo que aspira la izquierda? ¿En serio? ¿Qué pasa con la inmensa mayoría de los residuos, que no son ni bebidas, ni cápsulas, ni pajitas? ¿Qué pasa con la gestión pseudo privada actual de los envases, el papel y el vidrio? ¿Qué pasa con la ausencia de gestión de la orgánica o el textil? ¿Qué pasa con la ausencia total de medidas para reducir la generación de residuos? Amigas, amigos, los partidos que supuestamente representan a la izquierda en este país están a por uvas en este asunto. Se hace absolutamente imprescindible desarrollar una propuesta de modelo de gestión de residuos de izquierdas. Que sea ambiciosa y traiga soluciones reales, que abarque el 100% de los residuos y no sólo 4 latas y botellas, que obligue a las empresas a pensar en el medio ambiente tocándoles la cartera, que ponga el foco en la reducción -que es lo que más importa- y haga que hasta el último ciudadano participe. Una propuesta de cambio real que huya del postureo de la foto y el titular y nos ayude a corto, medio y largo plazo a preservar nuestro planeta. Para eso es este post, y ésta es nuestra propuesta:

1.       GESTIÓN PÚBLICA
Creemos que un tema crucial como la gestión de los residuos no se puede dejar en manos privadas. Lo primero a lo que debemos aspirar es a crear un sistema 100% público de gestión de residuos, con funcionarios/as velando por el interés general.
Esto implicaría el cierre de los gestores actuales; ya que, por mucho que no tengan ‘ánimo de lucro’, su accionariado se compone de empresas privadas.

2.       TASAS A LAS EMPRESAS
Este sistema público de gestión de residuos debe estar íntegramente financiado por las tasas de los productores. Toda empresa que ponga en el mercado un producto susceptible de convertirse en un residuo deberá pagar una tasa al Estado por la gestión futura del mismo.

3.       FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN ECOLÓGICA
Las tasas que pagarán las empresas deberán ser más altas cuanto más difícil sea el tratamiento del residuo. De esta forma, los residuos no reciclables tenderían a desaparecer, pues serán los que sufran unas mayores tasas. Por el contrario, las empresas que utilicen materiales biodegradables o que fomenten la reutilización se verán recompensadas al tener tasas mucho más bajas.

4.       DEBER CIUDADANO DE SEPARAR
Separar los residuos debe ser un deber ciudadano. Algo obligatorio, como en Bélgica (el país que mayor porcentaje de envases recicla). Y no algo voluntario, como aquí. La sociedad española se ha acostumbrado a ponerse el cinturón o a no fumar en los bares no sólo porque fuera lo correcto, sino porque era lo obligatorio y las autoridades te podían sancionar si no cumplías con tu deber. Con la gestión de residuos debemos hacer lo mismo, los ciudadanos deben separar según el material y depositarlo en el contenedor correspondiente. Las campañas de concienciación evidentemente no bastan.

5.       FOCO EN LA REDUCCIÓN
El mejor residuo es el que no se produce. Creemos que, como en Bélgica, las bolsas de basura deben ser oficiales y estar sujetas a un pequeño impuesto que disuada la generación del 100% de los residuos, diferenciado los materiales según su impacto ambiental. (Decidimos del 100% de residuos, porque hay otras propuestas que se conforman con poner fianzas a unos poquísimos envases e ignoran el resto de los residuos). Esto haría que los ciudadanos pensaran en la generación de residuos a la hora de consumir, rechazando por ejemplo los productos sobreenvasados. Esto, junto a las tasas, llevaría a las empresas a pensar mucho más en el medio ambiente y no tanto en el marketing.

6.       HACIA EL RESIDUO CERO
Es indispensable implantar el contenedor para residuos orgánicos. Cuanto antes. Seguir depositando este tipo de residuos en el contendor del resto es inasumible. Además, se deben implantar contenedores de textil en todo el territorio nacional, así como de pilas, aceite usado, puntos limpios para electrodomésticos, muebles, enseres, etc.
A partir de ahí, debemos trabajar en la construcción de plantas de separación públicas (con empleo público de calidad), para alcanzar el objetivo de reciclar el 100% de los residuos generados.

Estos son los 6 pilares básicos que creemos que debe defender la izquierda y que configurarían un cambio real en el modelo de gestión de residuos. Es, también, la propuesta de esta humilde plataforma frente al statu quo actual, y frente al postureo del SDDR, que lo único que hace es blanquear y perpetuar el modelo actual.