Antes de empezar:
Una cosa es la isla Chipre y otra la República de Chipre.
La isla está dividida en cuatro: la parte turca (República Turca
del Norte de Chipre), la parte griega (actúan como griegos y prácticamente lo
son) y dos pequeñas partes que mantiene el Reino Unido (la isla fue colonia suya
hasta 1960).
Ok, pues hablamos de la parte griega de Chipre, país
independiente pero muy íntimamente ligado a Grecia, de 790.000 personas (algo
menos que la ciudad de Valencia), que se incorpora a la Unión Europea en 2004 y
al euro en enero de 2008.
El motivo: de nuevo,
la banca
No pudiendo asumir dichas pérdidas acudieron a papá Estado.
La culpa: otra vez,
de los políticos
Cuando los dirigentes chipriotas ven que sus bancos están
quebrados tienen dos opciones, liquidarlos ordenadamente (garantizando los
depósitos de hasta 100.000€ y siguiendo el orden de asunción de pérdidas); O
liarla parda. ¿Qué deciden? ¡Bingo! Como los irlandeses y los españoles, liarla
parda.
Los políticos chipriotas deciden que sea su población la que
pague los platos rotos de las malas inversiones de los bancos, y acuden al
rescate.
Pero papá Estado no
tiene tanto dinero
El agujero de los bancos es tal que el Estado no puede
asumirlo. Son 10.000 millones de euros para un país con un PIB de 17.800
millones, inasumible.
Llamemos pues a mamá
Europa
Con esta tesitura, de quiebra del Estado por culpa del
rescate a la banca, el nuevo gobierno de Chipre se planta en la cumbre europea
el viernes 15 de marzo para negociar el rescate de la UE al país. Chipre
necesita 17.000 millones, 10.000 para sus bancos, y 7.000 para garantizar los
pagos corrientes del Estado.
La noche del 15 de
marzo, el drama
Tras la cumbre europea todos los líderes de la Zona Euro se
marchan, dejando a los ministros de finanzas negociando el rescate con el
gobierno chipriota. Estos están dispuestos a acudir al rescate de Chipre, pero
quieren, especialmente Alemania, que parte del mismo lo paguen los
depositantes, concretamente 5.800 millones.
Así pues, la UE (representada por Jeroen Dijsselbloem,
ministro de finanzas holandés) propone prestar 10.000 millones, que los
depositantes pongan 5.800 y que los 1.200 restantes salgan de privatizaciones
del Estado.
Pero (siempre hay un pero) Anastasides, el presidente de
Chipre, se niega a que los depósitos no garantizados, aquellos de más de
100.000€, asuman un coste superior al 10%. A los depósitos grandes se les puede
tocar, pero poco, si es necesario, que paguen lo pequeños. Como lo oyen, el presidente
de Chipre fue a Bruselas a negociar en contra de la población de Chipre.
Altas horas de la madrugada en Bruselas: los dirigentes de
la UE no ceden en su postura de que 5.800 millones deben salir de los
depósitos, y los dirigentes de Chipre no ceden en que la aportación de los
grandes depósitos no llegue al 10%, pero claro, con ese 9’99% de los grandes solo
se consiguen 3.800 millones. Ambas posturas se mantienen cerradas, faltan 2.000
millones.
Es aquí cuando Dijsselbloem (la UE) pierde completamente el
juicio, y propone incluir a los depósitos de menos de 100.000€ para conseguir
los 2.000 millones que faltan. En un principio pide que aporten el 3’5%, lo que
supondría que los grandes aportaran el 12’5%. Anastasides se niega, y finalmente
se cierra el acuerdo de confiscar el 6’75% de los depósitos “pequeños” y el 9’99%
de los grandes.
Son las cuatro de la mañana. Nadie sabe cómo ni porqué, pero
la UE y Chipre aceptan ese auténtico disparate como “solución”. Y lo anuncian
en
rueda
de prensa.
El sistema financiero
mundial, en jaque
No son conscientes, pero entre un puñado de personas acaban
de tambalear todo el sistema financiero mundial. El propio Dijsselbloem, al
darse cuenta de lo recién anunciado, entra en pánico y comienza a vomitar. El
principio indiscutible de que los depósitos están garantizados hasta los
100.000€ había sido quebrado. Y con él la confianza en la que se basa todo el sistema.
Podría haberse desatado el pánico, que todo el mundo
acudiera a sacar su dinero de los bancos y estos tuvieran que cerrar. Y lo que
es peor, que ello implicaría la caída del euro, por lo que podríamos tener
muchos billetes de euro, pero estos no valdrían nada. Es más, al estar todo el
sistema tan relacionado, el euro arrastraría al resto de monedas.
Los
“bienes financieros” pasarían a ser papel mojado, manteniendo su valor solo
los bienes tangibles. Sabiendo esto no es de extrañar que el mercado del oro o del
arte no pare de subir.
Este pánico finalmente no se desata, pero esa patada a la
confianza sale
muy cara. Un ejemplo,
los
bancos españoles pierden 9.000 millones de euros de valor en bolsa entre el
lunes y el martes, 9.000, el 90% de la cuantía del rescate.
La resaca y el
arrepentimiento
El acuerdo debe ser aprobado por el parlamento chipriota,
los bancos, mientras tanto, cerrados, pudiéndose sacar un máximo de 1.000 euros
por persona y día. Estamos ante el primer corralito de la Zona Euro.
Todo el mundo mira a Chipre y a la locura recientemente
anunciada. Tanto la UE como Chipre empiezan a hacer nuevas propuestas, comienza
el
baile
de cifras. Que los depósitos garantizados paguen el 3% y los no
garantizados el 12%; que los garantizados el 3%, los de entre 100.000 y
500.000€ el 10% y los superiores a 500.000€ el 15%...
El martes 19 de marzo (recordemos que el lunes 18 era fiesta
en Chipre) el Parlamento vota el acuerdo de la madrugada del sábado (eso sí,
excluyendo del pago a los depósitos de menos de 20.000€). Éste no obtiene ni un
solo voto a favor. Incluso aquél que lo llevó a cabo, el presidente Anastasides,
se abstiene.
To be continued
¿Por qué se llega hasta los depósitos en la asunción de
pérdidas? ¿Por qué un país tan pequeño tiene tantísimo dinero en depósitos? ¿En
qué se parece y en qué se diferencia España de Chipre? ¿Qué pinta Rusia en todo
esto?