lunes, 1 de octubre de 2018

El modelo de gestión de residuos de la izquierda

Artículo publicado originalmente en la

  Plataforma SDDR.info


A nadie que haya llegado a este blog le hace falta que le recordemos que la ingente generación de residuos y su ineficiente gestión son un gravísimo problema. Sin embargo, quizás sí eche en falta un análisis de las soluciones que desde la política se están dando a este problema. Sobre todo, para constatar la falta de ellas.

Dejando a un lado a las opciones conservadoras -por lo general defensoras del Statu Quo y con mucha frecuencia hasta negacionistas del cambio climático-, nos llama la atención la falta de ambición y de proyecto de la izquierda. Vemos en los medios que las opciones en principio progresistas limitan sus propuestas de cambio a ‘prohibir el uso de cápsulas de café, bastoncillos y pajitas de plástico’ e ‘imponer el SDDR’. La primera, aunque necesaria, la vemos tremendamente escasa. La segunda ya hemos escrito mucho sobre ella: ni es de izquierdas, ni es buena para el medio ambiente, ni para el pequeño comercio, ni para las clases de menos recursos, ni para el reciclaje. Sólo es buena para Tomra, la empresa que vende las máquinas, que por ello trata de capturar a políticos, ya sea mediante la presión de organizaciones (fuertemente financiadas) o incluso llevándolos de viaje, para tratar de ahondar en la privatización del reciclaje y de esta forma forrarse.

¿A prohibir 3 productos o imponer un nuevo sistema sólo para los envases de algunas bebidas es a lo máximo que aspira la izquierda? ¿En serio? ¿Qué pasa con la inmensa mayoría de los residuos, que no son ni bebidas, ni cápsulas, ni pajitas? ¿Qué pasa con la gestión pseudo privada actual de los envases, el papel y el vidrio? ¿Qué pasa con la ausencia de gestión de la orgánica o el textil? ¿Qué pasa con la ausencia total de medidas para reducir la generación de residuos? Amigas, amigos, los partidos que supuestamente representan a la izquierda en este país están a por uvas en este asunto. Se hace absolutamente imprescindible desarrollar una propuesta de modelo de gestión de residuos de izquierdas. Que sea ambiciosa y traiga soluciones reales, que abarque el 100% de los residuos y no sólo 4 latas y botellas, que obligue a las empresas a pensar en el medio ambiente tocándoles la cartera, que ponga el foco en la reducción -que es lo que más importa- y haga que hasta el último ciudadano participe. Una propuesta de cambio real que huya del postureo de la foto y el titular y nos ayude a corto, medio y largo plazo a preservar nuestro planeta. Para eso es este post, y ésta es nuestra propuesta:

1.       GESTIÓN PÚBLICA
Creemos que un tema crucial como la gestión de los residuos no se puede dejar en manos privadas. Lo primero a lo que debemos aspirar es a crear un sistema 100% público de gestión de residuos, con funcionarios/as velando por el interés general.
Esto implicaría el cierre de los gestores actuales; ya que, por mucho que no tengan ‘ánimo de lucro’, su accionariado se compone de empresas privadas.

2.       TASAS A LAS EMPRESAS
Este sistema público de gestión de residuos debe estar íntegramente financiado por las tasas de los productores. Toda empresa que ponga en el mercado un producto susceptible de convertirse en un residuo deberá pagar una tasa al Estado por la gestión futura del mismo.

3.       FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN ECOLÓGICA
Las tasas que pagarán las empresas deberán ser más altas cuanto más difícil sea el tratamiento del residuo. De esta forma, los residuos no reciclables tenderían a desaparecer, pues serán los que sufran unas mayores tasas. Por el contrario, las empresas que utilicen materiales biodegradables o que fomenten la reutilización se verán recompensadas al tener tasas mucho más bajas.

4.       DEBER CIUDADANO DE SEPARAR
Separar los residuos debe ser un deber ciudadano. Algo obligatorio, como en Bélgica (el país que mayor porcentaje de envases recicla). Y no algo voluntario, como aquí. La sociedad española se ha acostumbrado a ponerse el cinturón o a no fumar en los bares no sólo porque fuera lo correcto, sino porque era lo obligatorio y las autoridades te podían sancionar si no cumplías con tu deber. Con la gestión de residuos debemos hacer lo mismo, los ciudadanos deben separar según el material y depositarlo en el contenedor correspondiente. Las campañas de concienciación evidentemente no bastan.

5.       FOCO EN LA REDUCCIÓN
El mejor residuo es el que no se produce. Creemos que, como en Bélgica, las bolsas de basura deben ser oficiales y estar sujetas a un pequeño impuesto que disuada la generación del 100% de los residuos, diferenciado los materiales según su impacto ambiental. (Decidimos del 100% de residuos, porque hay otras propuestas que se conforman con poner fianzas a unos poquísimos envases e ignoran el resto de los residuos). Esto haría que los ciudadanos pensaran en la generación de residuos a la hora de consumir, rechazando por ejemplo los productos sobreenvasados. Esto, junto a las tasas, llevaría a las empresas a pensar mucho más en el medio ambiente y no tanto en el marketing.

6.       HACIA EL RESIDUO CERO
Es indispensable implantar el contenedor para residuos orgánicos. Cuanto antes. Seguir depositando este tipo de residuos en el contendor del resto es inasumible. Además, se deben implantar contenedores de textil en todo el territorio nacional, así como de pilas, aceite usado, puntos limpios para electrodomésticos, muebles, enseres, etc.
A partir de ahí, debemos trabajar en la construcción de plantas de separación públicas (con empleo público de calidad), para alcanzar el objetivo de reciclar el 100% de los residuos generados.

Estos son los 6 pilares básicos que creemos que debe defender la izquierda y que configurarían un cambio real en el modelo de gestión de residuos. Es, también, la propuesta de esta humilde plataforma frente al statu quo actual, y frente al postureo del SDDR, que lo único que hace es blanquear y perpetuar el modelo actual.

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