lunes, 25 de noviembre de 2013

"La culpa de nuestra crisis es nuestra, no intentemos echársela a Lehman Brothers"

Hace años escuché a alguien decir que, en las cuentas personales, el blog actuaba como el 'país' y las redes sociales como las 'embajadas', y que por tanto si querías que de algo quedara constancia no podías compartirlo sólo en tus redes y debías hacerle un hueco en tu "país" - blog -. Así pues, como ya hice la semana pasada en mis "embajadas" (Twitter, Facebook...), comparto con vosotros la entrevista que me hizo Revista Magna. Os dejo algunas de las preguntas más relacionadas con la temática del blog y el enlace a la entrevista completa, que podéis leer pinchando aquí: 


Fotografía de Sofía Fernández, Revista Magna

(...)
Eres un tipo políticamente activo
Más que políticamente activo, me considero activista político, entre comillas.
Te vemos defendiendo tus ideas en algunos debates televisivos. ¿No crees que se han convertido en un circo en el se está compitiendo por ver quién habla más fuerte o quién la tiene más larga?
Sí, y es que en España no tenemos aún cultura política, entonces los debates tienen un nivel bajísimo. Cuando he ido a la televisión, a cualquier debate, lo primero que hacen los tertulianos, o como los quieras llamar, es analizar dos o tres minutos de tu discurso para ponerte una etiqueta. En el momento que te ponen esa etiqueta, ya cogen todo la retahíla de tonterías de un lado o de otro, y van a intentar pillarte. Yo, que me considero una persona liberal y progresista, socioliberal, ¿cómo le explico a una persona que me quiere poner una etiqueta de izquierdas o derechas que estoy entre la socialdemocracia y el liberalismo, en tanto que quiero mantener el estado del Bienestar, pero no quiero que se siga despilfarrando con la elefantiasis del Estado que tenemos?. No lo va a entender. Si yo defiendo la sanidad pública, porque me implico en la Marea Blanca y demás, me va a llamar rojo. En el momento que digo que me parece bien que se fusionen ayuntamientos o que quiero acabar con las subvenciones, tanto a unos como a otros, me llamarán facha. En España no hay cultura política. Aquí buscamos la etiqueta.
La historia de las dos Españas…
Totalmente. No somos capaces de hablar solo de ideas. Estamos atrincherados. Es muy triste, pero no veo solución a corto plazo. Nos falta muchísima cultura política.
Hablas de las etiquetas ideológicas y recuerdo un post en el blog Cuarto Poder, en el que se te llama upeydísta. Mandaste una rectificación de que no estabas afiliado al partido de Rosa Díez y que no formabas parte de ellos.
Hace muchos años, mi padre nos dijo a mis hermanas y a mí que no formáramos parte de ninguna lista: “Niños, vuestro nombre solo en el DNI, y porque es obligatorio”. Yo he intentado llevarlo a rajatabla. El nombre de mi blog es mi propio nombre, rafapacheco.com, no quiero que se me meta en ninguna temática, quiero poder ser totalmente independiente. Pero como en las últimas elecciones, al analizar las diferentes opciones desde el blog, recomendé a UPyD, pues la gente ya tuvo su excusa. La estaban deseando para poder señalar y decir: “Eres de UPyD”. No, en todas las elecciones analizo el programa del partido y su trayectoria, y luego, decido. El que tenga amplitud de miras, lo entenderá, y el que no, pensará que por votar a UPyD ya soy de ese partido. Y es debido a ese hooliganismo que existe en la política española: si votas a uno, ya tienes que votarlo siempre. En el Senado, por ejemplo, voté a Escaños en Blanco, y lo dije abiertamente. Pero, claro, como es un partido minoritario y no lo conoce casi nadie, nadie me pone esa etiqueta. También mucha gente me dice que Rosa Díez es tal y cuál. Yo les digo que he votado a Manuel Hernández, que yo he votado en Murcia. ¿Qué me estás contando de Rosa Díez? Yo he votado un programa. Pero en España se sigue votando una cara, o por si te cae mejor o peor. Necesitamos un poco de madurez democrática.
No te ves en ninguna lista de un partido político, ¿no?
Es difícil que yo entre en un partido político porque soy bastante crítico y si viera algo del programa que no me gustara, daría bastante caña. Y eso en las formaciones políticas actuales no te creas que está muy bien visto. Además, no creo que esté suficientemente formado como para representar a la sociedad en ninguna institución. En un futuro, con 50 años, como independiente en una lista, pues a saber…No me importaría, porque quiero cambiar las cosas.
Viendo las actitudes de los políticos actuales, se me antoja difícil llegar a esa madurez democrática de la que hablas.
Ahora mismo estamos viviendo una demonización de la clase política per se. Lo que han hecho PP, PSOE, IU y nacionalistas, que son los que yo llamo el establishment, nos hace pensar que todos los políticos son iguales, que todos los que lleguen van a ser iguales. Es un error en el que no debemos caer los que estamos medianamente preparados y tenemos interés en cambiar las cosas. ¿Todos los políticos son iguales y no vemos una clase política con interés en cambiar las cosas? No, no lo vemos en el establishment, en esos 4 que se repartieron la tarta del poder en la falsa transición que tuvimos (tan mitificada como está), con una Ley Electoral totalmente injusta y con un reparto competencial a las Comunidades Autónomas que deja mucho que desear. No todo el que es político es malo. Por ejemplo, Irene Lozano, que es una diputada del Congreso que se presentó por UPyD aunque iba como independiente. Coño, la sigo activamente y creo que está haciendo una labor estupenda. ¿La podemos meter en el saco de la clase política? No, creo que hay que diferenciar. Aquí al lado, en Torrelodones, gobiernan Vecinos Por Torrelodones, un grupo de personas que ha llegado esta legislatura y ha pegado un vuelco increíble al Ayuntamiento, tanto que han conseguido superávit al eliminar toda la red clientelar que tenía el anterior consistorio. Son políticos, pero no forman parte del establishment, hay que tener muy clara esa diferenciación.
Aun así, ¿crees que el que entra en el poder puede no corromperse de alguna manera? Si no, mira lo que está pasando con los sindicatos…
Es que a UGT y a CCOO los considero parte del establishment, si no mira como estaban en los consejos de Administración de las cajas de ahorros, desde las que dilapidaron nuestro dinero. Y no olvidemos que la mayoría de los protagonistas del rescate bancario, pagado con nuestro dinero, son cajas. Entonces, ¿sindicatos? Los habrá buenos, desde luego UGT y CCOO, no. Y en cuanto a la corrupción, nos quieren hacer creer que los que lleguen harán lo mismo y que si no han robado ha sido porque no han tenido la oportunidad. Ese supuesto es una falacia, porque no puedes ver el futuro. Tiene fácil solución y lo dije en un tuit que de vez en cuando rescato: paso 1, dejar de votar a los que han robado; paso 2, votar a otra gente; y paso 3, si a los que has votado también roban, volver al paso 1. Eso es la democracia: castigar al corrupto y premiar al honrado.
(...) Sigue leyendo aquí.
Esta última respuesta ocasionó que me hicieran un gif con dichos pasos --> ¿Cómo acabar con la corrupción?. Gracias Raquel, es divertido y explicativo.

Por cierto, el título del post es una frase que dije en la entrevista y que debió gustar al periodista, ya que tras ella apagó la grabadora y dijo "Creo que ha quedado muy bien", en vuestra mano está afirmarle o contradecirle ;)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Partidos políticos, 30 años de impunidad por ley

La financiación irregular de los partidos políticos es una infracción siempre prescrita.

Hace unos días hablábamos de la trampa que nos habían colado con la nueva ley de financiación de partidos y nos preguntábamos “¿Y con la ley anterior, no había trampa?” La triste realidad es que también la había. Este post es para contárosla.

Hasta octubre de 2012 la ley sobre financiación de partidos NO permitía sancionar las infracciones que se cometieran, ya que éstas siempre estaban prescritas.

La “trampa” de la antigua ley era que las infracciones prescribían a los 6 meses, y los partidos tenían 6 meses para presentar sus cuentas, por lo que una vez presentadas siempre estaban prescritas. Al hacer la ley se “olvidaron” de incluir un plazo de prescripción para las infracciones que la propia ley enumeraba, por lo que se aplicaba el plazo general, de 6 meses. Mismo tiempo que tenían los partidos para presentar sus estados contables al Tribunal de Cuentas. Por lo que daba igual las infracciones que se cometieran, una vez presentadas todas habían prescrito.

El tiempo de margen que se daban los partidos para que sus infracciones siempre estuvieran prescritas era aún mayor, ya que el Tribunal de Cuentas tiene 6 meses para presentar su informe una vez recibidos los estados contables, por lo que cuando el informe llega ya ha pasado un año. Y, para rizar el rizo, eso ocurre cuando el Tribunal cumple el plazo, que no siempre es así. Sin ir más lejos el informe de 2008, que deberíamos haber tenido como tarde el 1 de enero de 2010, no se aprobó hasta el 27 de junio de 2013, 3 años y 6 meses fuera de plazo, 4 años después de que las infracciones prescribieran. ¿Qué sentido tiene establecer por ley lo que NO se puede hacer, si aunque lo hagas nunca serás sancionado por ello?

El propio Tribunal se quejaba de este absurdo en el Informe de fiscalización de partidos del ejercicio 2008, en la página 271, diciendo textualmente: “la ley omite la posible prescripción de las infracciones y sanciones, lo que hace sumamente difícil e insegura la incoación y tramitación de los procedimientos sancionadores

Todas las irregularidades cometidas hasta el ejercicio 2012 quedarán sin sanción


Como el supuesto error era flagrante, en octubre de 2012 decidieron cambiar la ley, estableciendo un plazo de prescripción de 4 años. Eso sí, como ya saben, también se encargaron de incluir una nueva ‘trampa’, una que les permite no tener siquiera que declarar sus donaciones, por lo que el hecho de que prescriban o no ya no les importa. Así pues, la historia continua, y los partidos mantienen su impunidad.


Por último, un punto muy importante, ¿saben ustedes quienes tampoco tienen sanción ni con la antigua ley ni con la nueva? Los donantes. Y si no tienen sanción, ¿qué les impide intentar sobornar a los partidos a cambio de ‘favores’ políticos (concesiones, leyes, concursos, recalificaciones, etc.)? Usted mismo se ha vuelto a contestar: NADA.

El régimen sancionador de la ley sobre financiación de partidos no incluye a los donantes;
Como tampoco incluía, de facto, hasta este año, a los propios partidos.

Y otra vez nos volvemos a preguntar  “¿Qué sentido tiene establecer por ley lo que no se puede hacer, si aunque lo hagas nunca serás sancionado por ello?”. Pues uno muy claro, el de engañar a la población, el de fingir que somos una democracia decente. En nuestra mano está cambiar la situación, en nuestra mano está utilizar nuestro voto para forzar la transparencia en los partidos, en nuestra mano está difundir sus ‘trampas’, en nuestra mano está hacer ALGO.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Hecha la ley, hecha la trampa.

Una ‘trampa’ en la ley sobre financiación de partidos políticos hace que ésta no sirva para nada.

Las leyes sobre financiación de partidos existen para controlar a estos y para, entre otros motivos, evitar los tratos de favor de las administraciones donde gobiernen a las empresas que les hagan “donaciones”. Pues bien, en España nuestra vigente ley sobre financiación de partidos políticos no está cumpliendo con su función, gracias a un punto de la misma, una ‘trampa’, que permite a los partidos financiarse a través de sus fundaciones sin que nadie controle quién les dona dinero, ni porqué.


Profundicemos un poco. El 23 de octubre de 2012 se introdujeron una serie de cambios a la ley anterior que “supuestamente” [nótense las comillas] endurecían la norma y hacían que se controlase más la financiación de los partidos. Entre todos estos cambios también nos colaron uno que hacía que el resto de la ley dejara de tener sentido, el punto 4 de la disposición adicional séptima, la trampa:

No tendrán la consideración de donaciones (…) las entregas monetarias o patrimoniales (…) para financiar una actividad o un proyecto concreto de la fundación o asociación (…si hay) interés común (…para) ambas entidades”  (Puedes leerlo completo aquí, página 12)

Es decir, si alegas que la donación es para un proyecto concreto de interés para el donante y la fundación, entonces NO se considera donación y por tanto no se somete a la ley. Dejas, de esta manera, de estar obligado a informar al Ministerio de Hacienda y al Tribunal de Cuentas, cosa que sí deberías hacer si esa donación no fuera para “un proyecto concreto”.
Pero, si no informas de dichas “donaciones para proyectos” a nadie… ¿cómo sabemos que realmente han sido para un “proyecto concreto de interés común para el donante y la fundación”? Justo lo que estás pensando, no podemos saberlo. A la fundación le basta con decir que una donación ha sido para un proyecto para no tener que declararla y así “esquivar” la ley. Conclusión: en la práctica, las fundaciones de los partidos políticos NO tienen que declarar sus donaciones.

¿Y nadie ha denunciado esta situación?
Parece ser que este ‘coladero’ ha pasado desapercibido para todo el mundo, habiéndose centrado los que han criticado la regulación de la financiación a las fundaciones de los partidos en otros dos aspectos de la ley: El hecho de que las fundaciones sí puedan recibir donaciones de empresas concesionarias de contratos públicos (mientras los partidos no, como si las fundaciones y los partidos no fueran lo mismo y los mismos), que fue denunciado en el debate parlamentario por UPyD, ERC y Amaiur; y el hecho de que la nueva ley aprobada en octubre de 2012 elimine el límite de la cuantía de las donaciones a las fundaciones (los partidos sí tienen un límite de 100.000 euros de donación por persona o empresa) hecho que fue denunciado en el debate por IU y el mes pasado por el Tribunal de Cuentas. [Más información en el blog Cuentas Claras]

¿Y antes de la introducción de esta trampa en 2012, la ley de financiación de partidos sí funcionaba?
La triste respuesta es que no, ya que las versiones anteriores de la ley incluían otras ‘trampas’ que analizaremos en un siguiente post. Como ven, el establishment se cuida mucho de no legislar contra sí mismo, esperemos que la presión de la ciudadanía consiga cambiar poco a poco la situación.

Y para terminar, la pregunta clave: ¿cómo podemos cambiar dicha situación?
Al ser una ley orgánica no podemos presentar una ILP para su mejora, por lo que las dos únicas opciones son un proyecto de ley que presente el gobierno (olvidaros) o una proposición de ley que presente algún partido en el Congreso y que consiga mayoría. Pidamos pues a los partidos que presenten una proposición de ley que inste a eliminar el punto 4 de la disposición adicional séptima de la LO 8/2007. Y una vez presentada, si no consiguiera salir adelante, hagamos una campaña de desprestigio contra aquellos partidos que voten en contra de la eliminación de este ‘coladero’, forcémosles a apoyar este cambio mediante la difusión de esta “trampa” en la opinión pública; Mientras no lo consigamos, la ley sobre financiación de partidos políticos seguirá sin servir para nada.